Finalmente, libertad: cómo me libré del trabajo que odio

“Odio mi trabajo”.

“Odio a mi jefe”.

“Trabajar es una tortura”.

“Mis compañeros de trabajo son lo peor”.

Pensaba todos los días, desesperanzado. Solo deseaba que llegaran los fines de semana para tener paz

“Mi vitalidad se desvanece”.

“Estoy perdiendo mi tiempo en algo que no quiero hacer”.

“La monotonía me está matando”.

“No estoy disfrutando mi vida”.

Esa frase fue el colmo ¿Cómo es posible que no esté disfrutando mi propia vida, mientras enriquezco a alguien más? No, no y no. Definitivamente, ¡odio mi trabajo! Pero ahora, ¿qué hago? 

“Sin mi trabajo no podré obtener el dinero que necesito para sobrevivir”.

“Necesito trabajar para sobrevivir”.

“Si no trabajo así, ¿entonces cómo?”.

Pensamientos, preguntas, sandeces que pasaban por mi cabeza. Necesitaba encontrar la forma de salir del trabajo que odio, y la respuesta era clara, pero se veía demasiado lejos.

“Estoy harto, no puedo más, yo… Me rendiré, no puedo más. Yo”…

“¡No! No puedo permitir que aquello que me carcome acabe conmigo. Aunque sea débil, aunque ahora mismo no pueda, aún hay mucho que puedo hacer con mi vida”. 

Y ahí encontré la respuesta. Sigo vivo, y mientras viva, aún hay cosas que puedo hacer. El hecho de que esté vivo demuestra que he sobrevivido, que he pasado todas las pruebas que se me han hecho. Aquello que no me mata, solo me vuelve más fuerte.

Y con esa idea en la cabeza, empecé a cuestionarme ¿Por qué sigo en el trabajo que odio? ¿Qué debería hacer para salir de aquí? ¿De dónde saco la energía para salir de lo que me atrapa?

Lo primero con lo que me encontré fue con un dato más que interesante. Resulta que, más del 69% de la población española no está satisfecha con sus trabajos ¡¿Pero cómo era eso posible?!

Así que, esto era todo lo que necesitaba para decir “¡Tengo que hacer algo! No puedo quedarme en ese 69%, no puedo ser parte de un número deprimente”. Y entonces, ante mí apareció un concepto cuanto menos interesante. La “esclavitud salarial” era aquello que estaba matándome.

Que, claro, se fusionaba con otro montón de sistemas que me mantenían como alguien indigno de una buena vida, pero era uno de los principales. Entonces entendí, y supe que para escapar del trabajo que odio, debía construir la vida que amo.  

La esclavitud salarial en el sistema económico actual

Nuestro planeta no deja de girar, los días no dejan de pasar, los ríos no dejan de fluir, la naturaleza no deja de ser cómo es si no trabajamos. Sin embargo, si dejásemos de trabajar, nuestra sociedad sí que se derrumbaría.

Existe una romantización del trabajo en exceso, donde para muchos es admirable el que una persona llegue a sus límites. Y sí que varias veces, llegar a nuestros límites nos ayudan a finalmente consumar nuestras metas, pero bajo esto hay un contexto tétrico.

El sistema económico bajo el que vivimos no premia a aquellos que más se esfuerzan, o al menos, no lo hace de la forma que debería. Actualmente, el esfuerzo no se traduce en mérito. Si el esfuerzo se tradujera en mérito, habría muchísimas más personas en la cima.

Pero, errar es humano. A veces, por más que nos esforcemos, no podemos lograr aquello que deseamos. Solo que, no funciona igual en la sociedad en la que vivimos. Actualmente, para llegar a la cima, lo único que necesitas es tener mucha suerte.

Es injusto, es muy injusto, pero el trabajo duro no es suficiente para crecer. Los trabajos actuales no están hechos para que ganes más, sino para darte lo apenas suficiente. 

En los tiempos contemporáneos, lo más común es que todos seamos esclavos asalariados. Así que, toca salir de ahí. Es momento de dejar de ser un esclavo para tomar las riendas de tu trabajo, de tus ganancias, de tu vida. 

El trabajo nos hace humanos, ser humano significa ser trabajador

Mientras investigaba, me encontré con una nueva forma de ver las cosas. Hay personas que aman sus trabajos, que son sus trabajos, que sin su trabajo diario no vivirían felices. Para muchos, el trabajo es parte de su humanidad.

¿Cómo era posible que, entonces, hubiera tantas personas insatisfechas con sus trabajos? En el año 2015, David Graeber publicó su libro Bullshit Jobs: A Theory. Este fue traducido al castellano como: Trabajos de mierda: una teoría.

Graeber, en su libro, describe aquello que denominaba como “Trabajos de mierda” Los cuales tenían la característica de no tener utilidad alguna. Además de ello, acusaba a estos trabajos de ser psicológicamente violentos.

Y es que, al leer su libro, me encontré nada más y nada menos que conmigo mismo siendo representado. Yo tenía un trabajo de mierda y necesitaba cambiarlo. Mi trabajo solo me hacía daño, porque necesito un propósito de mi esfuerzo para realizarlo.

A continuación, mi mente se iluminó. Para estar satisfecho con mi trabajo y tener una vida feliz, necesitaba una razón por la cual esforzarme. Como mencionaba anteriormente, el trabajo es parte de nuestra humanidad. 

Con privarme de un trabajo que llenase mi alma solo lograba dejarla en la podredumbre. Si me voy a esforzar tanto por algo, este debe dar un resultado más allá de lo monetario. 

Los futbolistas no corren tras balones solo por el dinero, ellos tienen una convicción. Estas personas aman el juego, se dedican a él por completo y lo volvieron una parte crucial de su vida. Eso debía hacer yo, encontrar una convicción.

odio mi trabajo

Primero cambio yo, después mi entorno

Solo que, a pesar de las condiciones injustas del entorno, la primera persona que podía realizar un cambio era yo. La única persona que puede cambiar mi vida de forma significativa soy yo mismo. Si no fuese así, ¿a quién tendría que esperar? ¿Quién me va a salvar?

Tal vez con esas preguntas, puede que te hayan venido algunas personas a la cabeza. Lo comprendo, me pasó lo mismo. Solo que, es peligroso suponer que otra persona va a salvarte de algo, a menos que esta sea una profesional en ello.

Yo muy bien podía buscar ayuda en mi pareja y en mis amistades, y lo hice, pero ninguno de ellos iba a lograr llevarme a donde necesitaba. Salir de mi trabajo de mierda no fue algo que hice solo, y me siento agradecido por ello.

Pero antes que todo, quien tiene que tomar la iniciativa soy yo. Si me siento a esperar, puede que esa persona nunca llegue. Y eso hice, formulé un plan especial y único para salir de mi trabajo: con unas bases de las que tú también podrás guiarte.

No me resigno, resisto

Antes que todo, tenía que entrenar mi capacidad de resistencia. Lamentablemente, yo no podía abandonar mi trabajo de forma inmediata. Sin embargo, ¡no me rendí! Tomé fuerzas de todos los lugares que podía. No me resigné, resistí

No me rendí porque sabía que eso me guiaría a mi propia muerte, pero no de forma literal, sino de forma personal. Mi vida no podía acabar conmigo siendo un esclavo. Tomé las riendas de mis habilidades y me prometí superarme

¿Que si es posible? ¡Por supuesto que sí! Estoy aquí, contándote cómo lo hice gracias a que lo logré. Aunque todo estuviese en mi contra, quedarse atrás no era una opción. Puede que algunas veces haya actuado por pura inercia, sin embargo, siempre avanzaba: que era lo más importante de todo lo que tenía que hacer.

Si no es lo que deseo, será temporal

Esta frase, aquello que me dije a mí mismo un día de lluvia, llegó a mi mente como un golpe de realidad. Normalmente, cuando una persona recibe un golpe de realidad, se trata de algo que duele; pero esta vez era distinto, eran palabras de aliento desde el fondo de mi alma.

Si no me gusta mi trabajo, si es algo que evito, si sé que no quiero estar ahí y me lo repito diariamente, esto desaparecerá. De alguna forma, encontraré la manera de alejarme de aquello que me hace daño.

Resisto porque sé que no será eterno. Estoy en la búsqueda de generar un cambio, tanto en mi interior como en mi exterior. Logré zafarme de aquello que me hacía daño porque tenía la convicción de que lo haría.

¿Un trabajo perfecto? Solo en mi imaginación

Que, por cierto, hablando de realidades, no existía tal cosa como un trabajo perfecto. Por más que buscara, ningún trabajo podía cubrir cada aspecto de mi vida. Me vi en la obligación de olvidarme de la idea de trabajar siempre, cada día, cada hora, cada minuto.

Lamentablemente, al igual que muchos de nosotros, yo fui educado bajo la idea de trabajar día sí y día también. Tuve que desaprender la idea de que el trabajo es eterno, y separé mi vida laboral de la personal, sentimental, entre otras.

Y con ello vino algo inesperado, me di cuenta de que realmente no tengo que monetizar mis hobbies. Trabajar en lo que me gustara sonaba tentador, pero eso no significaba tener que ganar dinero con cada actividad que yo disfrutaba.

¿Y si en realidad me gusta lo que hago?

He aquí el siguiente punto ¿Y si en realidad me gusta lo que hago, pero no me gusta mi trabajo? Puede que el problema no sea la carrera, sino la pista en la que estoy corriendo. Cambiar de trabajo tal vez no signifique cambiar mi vida entera.

Yo, personalmente, no tenía ningún interés en seguir en aquello que trabajaba. No obstante, puede que tu caso sea distinto. Puede que ames el campo en el que te desempeñas, pero por razones varias, el trabajo en el que estés no sea el ideal para ti.

En tales caso, volvemos atrás; debo de encontrar una convicción. Debía conseguir aquello que me llenase, que me hiciera sentir bien y útil a la sociedad. O dicho de otra forma, tenía que encontrar mi vocación.

¿Cuál es mi vocación?

La vocación es un tesoro, un tesoro al punto de compararse con el vellocino de oro. Se trata de aquello que sabes qué quieres hacer con tu vida. Esto puede llegar mucho más allá de lo que imaginas, o estar más cerca de lo que crees.

Se trata de algo sagrado, y muchas veces con el tipo de trabajo con el que la mayoría de las personas se sienten realizadas. El problema de este tesoro es algo típico de los mismos, puede llegar a ser verdaderamente difícil de encontrar.

Hay personas, bendecidas por el cielo y a quienes personalmente envidio, que tienen vocaciones desde que son infantes. Después estamos nosotros, los tristes mortales, quienes tenemos que caminar por laberintos inhóspitos para encontrar nuestra vocación.

odio mi trabajo pero necesito el dinero

Mi entorno debe cambiar para que mi vida laboral cambie con él

Algo muy importante de cambiar de trabajo, es que hubo una razón por la cual caí en él y por la que me mantuve tanto tiempo en el mismo. Mi entorno me afectó de tal forma que a veces incluso, a pesar de todos los problemas que había en ese sitio, pensaba que era mi trabajo ideal.

Por ello, me di cuenta de que no era suficiente con realizar cambios en mi ser para poder crecer, sino en mi entorno. Y aunque ahora que lo digo, suena un tanto obvio, mi yo del pasado no tenía las herramientas que tengo ahora para lidiar con tales problemas.

Así que, me decidí a identificar todo aquello que me llevaba a creer que tenía el trabajo ideal. Identifiqué las cosas buenas y malas del mismo, además de sospechar de lo que las palabras de otras personas podían hacer para afectar mi percepción.

De esta forma, encontré muchas respuestas en mi ser. Que puede que en tu caso no sirvan de nada, sin embargo, puedes seguir el siguiente esquema para encontrar las tuyas propias: 

Todo está interconectado: mi vida fuera de mi trabajo

Antes que todo: parece que hay una conexión entre el ambiente personal y el laboral. Esto es especialmente evidente si no eres capaz de diferenciar tal cosa como una vida personal y una vida laboral.

La vida personal puede influenciar de forma negativa o positiva la vida laboral. Nuestra persona, nuestro ser actúa de tal forma que es fácil caer en nuestros propios deseos antes que pensar en nuestro futuro a largo plazo.

Por ello, empecé a aplicarme disciplina. La disciplina es vital, en cualquier momento de nuestra vida y en cualquier trabajo que podamos tener. Gracias a la disciplina podemos hacer cosas que la voluntad no nos permite.

La voluntad es un sentimiento fuerte, sin embargo, no es duradero. La pura voluntad realmente no puede llegar a nada, es necesario encontrar un punto en el que la disciplina y la voluntad funcionen. 

¿Qué es más importante que yo mismo?

Nada, absolutamente nada. Darle mayor importancia a otras cosas antes que a la vida y salud propias es un error garrafal. Es especialmente una mala idea cuando sacrificar tu vida y salud es por el bien del bolsillo de otras personas, más que por el propio; típico de los trabajos convencionales.

Pensar en que tu jefe realmente te estima es mentirte. Algo que tienes que tener por seguro es que si no fuese ilegal, lo más probable es que tu jefe te esclavizaría y se quedaría con todo lo que tienes. Lo mejor que puedes hacer es velar únicamente por ti. La empresa no es tu familia.

Expandiendo mis horizontes

Expandir horizontes se refiere a aprender un poquito de todo. Si no conoces el mundo, nunca sabrás qué es lo que quieres hacer en él. Para buscar aquello que amas, es probable que debas de pasar por mil sitios que no son los indicados para ti.

Aprendiendo sobre lo que amo

“Muy bien, ahora he encontrado aquello que me apasiona, ¿ahora qué?” ¡Esa es una excelente pregunta! Tu siguiente misión no es lanzarte hacia algo que desconoces, sino aprender todo lo posible de ello.

Haz todos los cursos que puedas, lee todos los sitios web, cada estudio y cada publicación al respecto, crea tu base de conocimientos. Para poder ejercer la carrera que amas, debes empezar la carrera por algún lugar.

¿Qué espero para mi futuro? Opiniones dividas

El futuro es incierto, y siempre puede ocasionar opiniones divididas. Resulta ser muy común no estar completamente seguro del futuro que se avecina, sin embargo, esto no significa que no puedas planificarlo.

Hay muchas cosas que puedes hacer y muchos espacios en los que puedes prosperar. Naturalmente, estos no van a ser fáciles de encontrar, pero esto no significa que debas rendirte.

El trabajo es mi vida, debo construirlo como me construyo a mí mismo

El trabajo es vida, y vivir para trabajar es una opción completamente válida. Qué claro, eso no significa que debas matarte por el trabajo y dañarte a ti mismo en el proceso. No obstante, tener metas claras y esforzarse siempre es admirable.

La importancia del trabajo está más allá de lo que muchos podríamos comprender. Trabajar puede darle significado a nuestra vida, y, por lo tanto, nuestro trabajo debe de representar lo que somos. Nuestros trabajos deben de representar nuestras ideas y pensamientos, representar-nos.

odio trabajar

Existen mil oportunidades para mí y mi futuro

Aunque no lo creas, sí que hay muchas cosas que puedes hacer en tu trabajo. No es descabellado pensar que el trabajo que ahora odias simplemente esté bajo un mal enfoque, o que al contrario, salir de ahí te impulse a un futuro muchísimo mejor que el que planeabas.

El punto está en no desesperar ni mucho menos desistir. La vida es muy larga y pueden pasar muchas cosas. Hay mil y una oportunidades para mí, y puedo aprovecharlas.

Puedo buscar otro nicho

Suponiendo que el odio a tu trabajo tenga todo el sentido del mundo, y por ello vayas a dejarlo, siempre puedes buscar otro nicho. Que claro, por comodidad, tal vez prefieras estar en un trabajo como el anterior, pero hay mucho más.

Tal vez el campo laboral por sí solo no tenga demasiados espacios libres, no obstante, siempre está la opción de ser tu propio jefe. Y si no, eso no quita que las opciones nunca falten. El trabajo es una necesidad humana básica.

Puedo crear mi nicho

Yendo un poco más allá, tú puedes hacer espacios en donde no los había y empezar a crecer desde ahí. En la actualidad puede ser un poco complicado encontrar algo así, no obstante, no es imposible. La modernidad y las nuevas tecnologías nos afectan mucho más de lo que crees.

Ahora debo empezar con un cambio en mi vida

Después de leer todo lo que has leído ¿Lo que he escrito, ha impactado en ti? Me parece una pregunta sumamente necesaria, teniendo en cuenta el hecho de que, no se trata de una decisión ni un camino fácil.

Yo también… Yo también sufrí como tú.

Sin embargo, encontré la ayuda que necesitaba y logré levantarme.

Tal y como tú, estuve en una situación que me tenía entre la espada y la pared.

No obstante, fui capaz de librarme de tal martirio. Por supuesto que, no fue fácil ni estuvo cerca de serlo.

Pero, lo logré.

Nuevamente, tal y como tú. Es decir, tú también puedes librarte del trabajo que odias ¡Incluso de mejor forma que yo! A diferencia de ti, yo no tenía una guía de este tipo, con alguien que había tenido la misma experiencia que yo.

Te invito a que, o te reconcilies con tu trabajo, o en caso de que eso no sea posible; logres librarte de tu trabajo de mierda. Con la guía y consejos que te di, estoy más que seguro que con creces, harás lo que necesites.

¡Y no se diga más! ¡Ve, corre, salta, baila y disfruta tu vida! ¡Disfruta tu trabajo, tus pasatiempos y tus vacaciones! En caso de que te interesen temas similares a este, te invito a que te pasees por el resto de nuestro blog. De esta forma, estarás más enterado del Coaching en todo lo que necesites.

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